miércoles, 7 de mayo de 2008
Modelo teórico según el cual es posible viajar hacia el pasado
El investigador en cuestión se llama Amon Ori y trabaja en el Instituto Israelí de Tecnología (Technion). El físico presentó un modelo teórico basado en ecuaciones que describen las condiciones que, de poder obtenerse, permitirían construir una máquina del tiempo, según lo publicado en la revista científica Physical Review.
Según los del físico israelí, la creación de una máquina del tiempo depende de ciertas condiciones iniciales muy reducidas que aunque muy difíciles, “no son imposibles de conseguir”.
Los fundamentos de las teorías de Ori sobre el viaje a través del tiempo se basan en el aumento de la curvatura del espacio-tiempo, considerando que la flecha del tiempo puede llegar a enroscarse sobre sí misma formando un bucle.
Bastante complicado de entender para los simples mortales no expertos en la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein, la cosa es, en palabras de Amon Ori, así: Sabemos que la curvatura del espacio-tiempo ocurre constantemente, pero nosotros hemos querido obtener una curvatura suficientemente fuerte para darle una forma que lleve a las líneas del tiempo a formar bucles cerrados. Hemos intentado descubrir si es posible manipular el espacio tiempo para desarrollarlo de esta forma.
Si esa condición inicial se consigue, la máquina del tiempo funcionaría por sí misma, sin ninguna intervención, como pasa, con el cañón de un barco: si el cañón dispara un obús, una vez que el disparo se ha producido no hay nada más que hacer, sino esperar a que el obús vaya por sí mismo hacia su objetivo, conducido únicamente por las leyes de la física.
Para Ori, es posible conseguir la curvatura de un espacio-tiempo en una dirección concreta, con la finalidad de hacer posible un regreso en el tiempo en un espacio-tiempo paralelo.
Los cálculos del físico israelí demuestran que el bucle espacio-temporal puede ser construido con materia ordinaria y densidad de energía positiva (mientras que normalmente las investigaciones hasta ahora han estado dirigidas a utilizar materia especial, fabricada especialmente), pero añade que todavía es necesario resolver la cuestión de la estabilidad de esta máquina para que pueda convertirse en un túnel del tiempo.
“El mero hecho de la existencia de la máquina es el que permite concebir el viaje al pasado -resume Ori, y se entusiasma-. Creando hoy esta máquina del tiempo, hacemos posible el regreso a nuestro tiempo de las generaciones futuras.
Según el modelo de Amos Ori, si el pretendido bucle espacio-temporal se creara el 1ero. de enero de 2008 y se utilizara por primera vez 20 años más tarde. Claro que al entrar en el bucle se estaría volviendo al 1ero. de enero de 2008.
La máquina del tiempo, en este supuesto, sería en la práctica como un túnel espacio temporal en el que la entrada está sujeta a la evolución del tiempo, pero cuya salida está inmóvil en el momento de su creación.
Por eso, las personas de 2008 reales no podríamos viajar al pasado; sólo podrían hacerlo las que vivieran después de que se hubiera conseguido crear el bucle espacio-temporal de Amos Ori.
Matemáticos rusos creen que podría comenzar a haber viajes en el tiempo en el mes de mayo
(Link) Los viajes en el tiempo podrían dejar de ser un tema recurrente de la literatura de ciencia ficción para convertirse en una realidad científica en solo unos pocos (poquísimos) meses.
Según los matemáticos rusos Irina Aref’eva e Igor Volovich (del Instituto Matemático Steklov, de Rusia), la apertura del Large Hadron Collider (Gran Colisionador de Hadrones o LHC) del prestigioso CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) el próximo mayo, podría desencadenar este hecho poco esperable para estas alturas de la investigación científica contemporánea.
Un hecho bastante más apresurado de que cualquiera podría haber calculado.
El CERN es el mayor laboratorio de física de partículas, y se alza al noroeste de Ginebra, en la frontera entre Francia y Suiza. La mayoría de las actividades del laboratorio están hoy día focalizadas en la construcción y puesta en marcha de un nuevo colisionador, justamente, el LHC.
El LHC es, en los hechos, el proyecto de cooperación científico más grande del mundo, al reunir a alrededor de 2.000 físicos representantes de 34 países y cientos de universidades y laboratorios de todo el planeta. Se espera que comience a trabajar en mayo de este año, después de haber sido pospuesta su entrada en funcionamiento debido a fallas detectadas hace casi un año atrás.
Es entonces cuando, de acuerdo con el ensayo publicado por los rusos, podría abrirse una puerta hacia el viaje en el tiempo.
“Las colisiones protón- protón dentro del LHC podrían dar lugar a la formación de máquinas del tiempo (regiones del espacio-tiempo con curvas cerrado similares al tiempo) que violan la causalidad”, explican en su trabajo Irina Aref’eva e Igor Volovich.
El objetivo inicial del Centro es acelerar las partículas que forman los átomos hasta cerca de la velocidad de la luz para que impacten y recreen así las condiciones que existían en el instante en el que se produjo el Big Bang. De este modo, los científicos podrán estudiar mejor cómo fueron los primeros microsegundos del Universo.
Sin embargo, los matemáticos rusos calculan que la fuerza liberada podría ser de una magnitud tal como para llegar a afectar al tejido del Universo, generando ondulaciones espaciales y creando las circunstancias propicias para que se produjese un “agujero de gusano”, de tal modo que nuestro tiempo estaría conectado con el futuro.
En física, un agujero de gusano, también conocido como un puente de Einstein-Rosen, es una característica topológica del espacio-tiempo hipotética (es decir, teórica), descrita por las ecuaciones de la relatividad general. Resumiendo casi hasta el infinito, se podría decir que un agujero de gusano es esencialmente un “atajo” a través del espacio y el tiempo.
El término fue introducido por el físico teórico estadounidense John Wheeler en 1957 y proviene de la siguiente analogía, usada para explicar el fenómeno: imagine que el universo es la cáscara de una manzana, y un gusano viaja sobre su superficie.
La distancia desde un lado de la manzana hasta el otro es igual a la mitad de la circunferencia de la manzana si el gusano permanece sobre la superficie de ésta. Pero si en vez de esto, cavara un agujero directamente a través de la manzana la distancia que tendría que recorrer sería considerablemente menor, recordando la afirmación que dice “la distancia más cercana entre dos puntos es una línea recta”.
Pero, más allá de que aún hay que ver si esta vez, efectivamente, el CERN podrá poner a trabajar a su LHC, y aún cuando las hipótesis de los matemáticos rusos fueran medianamente ciertas, esto no implicaría que a partir de mayo se pudiesen recibir viajeros en el tiempo.
Ah, desilución… ¿por qué? Porque los agujeros que se producirían serían apenas mayores que un puñado de átomos. O, como mucho, agujeros negros en miniatura en zonas del campo francés y suizo.
—Todo esto me hizo acordar a la novela de H. G. Wells “La máquina del tiempo” ( si la querés leer, la podés bajar de acá) y al capítulo de los Simpson en el que Homero vuelve al pasado (Basado en el cuento de Ray Bradbury “El ruido del trueno”)
¿A qué momento del tiempo viajarías?